Todos esos poemas ya están vacíos; de forma, de contenido, de tiempo, de todo. Ahora sólo suena música de la otra. Sólo permanece el ruido: la última constante, la determinante final. Después del naufragio aparecen los escombros, después de los escombros el silencio... y ahí una última voz de auxilio, una última palabra pronunciada. y entonces el final.
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