Y ahora se extrañan aún más las tardes de café, de charlas de cosas trascendentales y otras de mirarnos simplemente, los lunes de no vernos, lo martes y miércoles de perseguirte al bus, los jueves de anhelos y las noches de viernes después de la oficina o el laboratorio, los sábados de caminar de la mano sin dirección aparente y los domingos de visitica. Y las noches y algunas madrugadas de hablar y no hablar, conformándonos con sólo saber del otro y verlo ahí, como una forma de asegurar que hace parte de tí y no de alguién más.
Puedo tratar de comprender que la distancia es mucho más, que arena y sal o diez mil kilómetros, pero.... a dónde vas?
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